En Gelsenkirchen hace frío. Menos de siete grados acompañan
la noche de esta ciudad alemana de mineros y fanáticos del Schalke 04. Jefferson
Farfán ha tomado una siesta después de su segunda sesión de entrenamiento
del día. El descanso ha caído bien en el jugador más importante de la selección
peruana. Está despierto y atento. Con la energía suficiente para descargar las
palabras que hace mucho algunos hinchas querían escuchar.














